21 enero 2018

#Testimonio Aprendizajes compartidos por madres de familia en nuestro Curso de Matemáticas del 2 y 3 de diciembre 18, en Guadalajara, Jalisco

Para Lili, Ennio y Virginia
            Por sumar esfuerzos y hacer equipo por un fin común: La inclusión educativa de calidad.

Les compartimos nuestra experiencia en el Curso Taller de Matemáticas que se llevó a cabo el 2 de diciembre a cargo de la Mtra. Adriana Pérez C., Directora de Declic, y una servidora en una jornada 10 horas dentro de las instalaciones de la Universidad Marista de Guadalajara. Antes que nada agradecemos el recibimiento tan cordial de nuestras anfitrionas Lili, Ennio y Virginia quienes cuidaron cada detalle de la organización. 



En Declic creemos que la EDUCACIÓN INCLUSIVA, más que un acto de buena voluntad, es un DERECHO de todos y todas que debemos defender y promover en cada uno de los espacios de nuestro diario actuar. Es por ello que nos entusiasma la presencia tanto de padres de familia como de maestros y especialistas en nuestros cursos. Aquí hago mención especial de la Sra. Ofelia, de Chalco, estado de México, a quien tuvimos el gusto de ver en el Congreso de Síndrome de Down, el Congreso sobre Educación en Puebla y en esta ocasión en nuestro curso taller impartido en Guadalajara.

El aprendizaje de las matemáticas supone ya de por si un reto a nivel de pensamiento abstracto en los niños, pero ¿cómo llevamos esto a nuestra vida cotidiana y de manera concreta para resolver situaciones de su entorno como organizar la despensa, elaborar una receta de cocina, distribuir nuestras actividades durante la jornada diaria o administrar nuestros gastos?

Sin duda son habilidades donde los niños, adolescentes e incluso adultos con discapacidad intelectual llegan a interiorizar y generalizar aprendizajes de conceptos trasladándolos a la practica en su realidad inmediata. No son sólo un cumulo de conocimientos sin sentido como en ocasiones ocurre.

Después de explicar como se da este proceso de manera secuencial y durante la primera ronda de talleres pudimos vivenciar cuáles son los procesos iniciales básicos para preparar a nuestro alumno con las nociones indispensables previas para resolver operaciones básicas.



Fue muy interesante ver el cambio de expresión en el rostro de los participantes al comprender el valor de los detalles en material o en la explicación de los procesos para que nuestros alumnos asimilen los conceptos matemáticos desde sus inicios con ejercicios de asociación, clasificación, seriación, así como el uso del Touch Math.

Ya con esta práctica, en la segunda parte del curso pudimos vincular este aprendizaje con procesos más aterrizados hacia la planeación y organización del tiempo con secuencias temporales, calendario y uso del reloj.

Al final nos llevamos una grata retroalimentación de varias personas, entre ellas la maestra María del Roble, que aportó observaciones muy concretas sobre nuestro material para mejorar y seguir creciendo.

También a la maestra Lorena, de las escuelas Maristas, porque ella está iniciando un cambio de modelo en pro de la Inclusión.

Siempre resulta muy enriquecedor escuchar el ánimo que se genera al concluir una jornada como ésta, que si bien resulta larga en horas también es bien aprovechada en experiencia, en compartir como la implementarán en el futuro inmediato.



De los testimonios que compartieron las participantes queremos resaltar los aprendizajes que nos regalaron:

“Tenemos que pasar por el mismo lugar varias veces hasta hacer el caminito:  eso no significa repetición sino constancia con nuestros chicos. Como la gota de agua en la piedra…”

“Las mamás y las maestras que vinieron a este curso son unas guerreras, porque se necesita corazón y capacitación para que nuestros niños avancen. Y en este camino es muy importante que las abuelas nos involucremos”. 
Abuela de una niña con síndrome de Down de 8 años.

“Organizar un curso con todo lo que representa es algo que sólo puede salir del corazón… forma parte de nuestra vida, de nuestro caminar. Me llevo la experiencia compartida de las que ya tienen mucho mas tiempo, me llevo la esperanza de saber que somos muchos los interesados en que este mundo sea mas incluyente, que dedicaron esfuerzos, energía y recursos para hacerlo posible”.
Mamá de un niño con síndrome de Down de 3 años y maestra de taller laboral de adultos con discapacidad intelectual.

“Nosotros aprendemos de ellos, de los chicos con discapacidad; somos su apoyo y ellos son nuestros maestros, en muchos sentidos. Otra cosa que aprendí es a aceptar mis posibilidades y no frustrarme, y a poder trabajar con paz, con esperanza, y decir: tengo una camioneta 1994 y con esa voy a rodar”.
Mamá de un niño con síndrome de Down de 10 años

“Yo me llevo la valentía y la fuerza de la Sra. Betzabé. Ella me mostró que con recursos muy limitados ha logrado mucho con su hijo y yo puedo también hacerlo, porque tengo el amor y ahora el conocimiento en las matemáticas para saber por donde avanzar”.
Mamá de un niño con SD de 8 años.


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