Trayectoria

1. Aula diversificada vs. Adecuaciones curriculares para alumnos con n.e.e.
El 12 y 13 de Mayo 2011 nos reunimos en San Juan del Río, Querétaro, maestros de diversos servicios, con el fin de abordar la competencia integradora en los docentes: cómo diseñar e implementar un proceso de enseñanza-aprendizaje para todos los alumnos de un grupo, con o sin necesidades educativas especiales asociadas o no a una discapacidad. 

En estos momentos la responsabilidad de la educación incluyente es institucional, no personal y es, ante todo, una visión de modificación del contexto y no del niño con retos mayores. Hubo un trabajo colaborativo que rindió buenos frutos, pues entre todos los presentes (que celebraron su día laborando en el taller y lo eligieron por decisión personal y madurez profesional) hicimos una planeación enfocada al aula diversificada, basada en el curriculum, tomando en cuenta los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje.

Anita, Jorge, Alex, Pueblito, Cristóbal, Miriam, son algunos de los nombres de los participantes. Con entusiasmo y creatividad hicieron productos de calidad con PowerPoint. ¡Felicidades a todos los colegas que con pasión y responsabilidad ejercen esta maravillosa profesión!


2. Quiero compartir con ustedes sobre el último Taller: “Cómo desarrollar prácticas incluyentes para alumnos con n.e.e”. Abarcar, en tres horas, un proceso tan complejo como es la inclusión educativa, requirió el desarrollo de la creatividad y la capacidad de síntesis. Fue muy enriquecedor trabajar con maestros desde preescolar hasta preparatoria, la mayoría maestros de grupos regulares, y plantearse la inclusión desde un modelo biopsicosocial, donde ya no es la discapacidad el centro del proceso educativo, sino el entorno, que lo conforma la institución, el alumno, su familia y cada docente, como protagonista de este proceso. 

Lo que más me sorprendió fue la disponibilidad para aprender de muchos, la honestidad de algunos para aceptar el “no sé cómo entrarle” y los ejemplos de lo que han vivido en sus escuelas, como eslabones aislados del proceso de inclusión. 

Ambas posturas fueron muy alentadoras, puesto que un enfoque amplio en esta interacción entorno-discapacidad, posibilita acciones que desarrollan competencias incluyentes. 


3. Curso-taller del proceso de lectura y escritura. CONFE, 18 y 19 de Marzo. Lo más asombroso de este curso fue la diversidad de lugares de donde provenían los participantes: maestros de Baja California Sur, Sinaloa, Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas, Edo de México, y D.F.

Diversidad es igual a riqueza, y así fue. Mucha necesidad de aprender, de compartir, de expresar dudas, inquietudes, de corroborar los pasos acertados. La mayoría fueron profesionistas que por iniciativa propia, por necesidad de aprender, se dieron a la tarea de asistir. Todos queríamos más tiempo para trabajar. 

Surgieron buenas propuestas, como el hacer una diversificación de talleres por competencias, de comunicación, de lectura y escritura, de pensamiento lógico-matemático. Y en eso trabajamos en Declic. Pronto les anunciaremos nuevas fechas, para seguir aprendiendo, porque detrás de cada día de trabajo hay un niño, una niña que avanza, que aprende, que cambia nuestras vidas. 

Gracias también a los maestros y maestras de Puebla del CAPEP Rivera Anaya, por su entusiasmo y su dedicación. Con ganas de seguir compartiendo, adjunto un video de youtube sobre inclusión y el de una alumna que sigue avanzando con el mètodo fonético-gestual. Adriana



4. En Campeche la dinámica del curso se dio dentro del marco de celebraciones del Día de la Discapacidad (3 y 4 de Diciembre 2010), que celebraron con distintos eventos, un desfile por las principales calles de la ciudad, y el curso-taller de lectura y escritura para personas con discapacidad intelectual, síndrome de Down y dislexia. 

Me sorprendió la gran cantidad de maestros del sexo masculino y su participación en las dinámicas y ejercicios que se les proponían. De todos ellos, hubo uno en particular que me llamaron la atención por sus conclusiones acerca de los beneficios de haber participado en el taller. 

El primero, un maestro de CAM cuyos alumnos son de 15 a 18 años en el taller de pre-laboral. Él es un ingeniero químico que trabaja en educación especial, sin mucha idea de cómo hacer los procesos de aprendizaje pero si con mucha voluntad. Él refería que a partir del taller podía entender la importancia de los apoyos visuales, como las secuencias de fotos, y la relación de la implementación de distintos esquemas como los espaciales y temporales, para mejorar y facilitar el aprendizaje práctico de la lectura y escritura. En sus palabras, el taller le dio una luz, para entender la discapacidad de sus alumnos, no como la única responsabilidad de la persona o su familia, sino una corresponsabilidad con el contexto y él como maestro, mediador de ese contexto



5. Definitivamente, cada curso de lectura y escritura ha sido como cada uno de mis hijos: único y por lo tanto especial (11 y 12 de Noviembre 2010). Acabamos de regresar de Guadalajara, Jalisco, para ser precisos, de Zapopan, Jalisco. La organización de primera, el lugar bellísimo, en el parque Colomos, en medio de la vegetación. El curso se organizó en el comedor de los talleres protegidos de DIUF donde, además, nos sirvieron una rica comida Jueves y Viernes. 

Estuvimos 60 personas, 17 mamás y distintos profesionistas. Fue muy alentador, muy esperanzador ver las ganas y el compromiso que todos y todas le pusieron al curso. Hubo dos participantes muy especiales para mí: 

Juan Carlos, que trabaja en el DIF estatal en el programa de inclusión y es una persona con discapacidad física. Nació con acondroplastia (talla baja) y Liliana, mamá de Rolando, un niño de una sonrisa cautivadora, de 5 años, con parálisis cerebral. Hubo muchos momentos que me cautivaron y me inyectaron nuevas energías para continuar mi trabajo y el sentido de mi vida. Solo les relataré dos para no abrumarlos. 

El primero, fue en la dinámica de escritura. Cada quien escribió en un trozo de papel una palabra o frase de su elección. Juan Carlos escribió ACEPTACIÓN. Una palabra que nos dice todo: no se trata de buenas intenciones, de grandes metodologías, de grandes esfuerzos. Todo parte de esta actitud: acéptame como soy, acéptame como persona única y valiosa. 

El segundo momento fue al final, en las conclusiones. Un equipo expresó que ambos métodos son efectivos para el trabajo de la lectura y escritura con personas con discapacidad intelectual, y no para niños o jóvenes con parálisis cerebral. Liliana, mamá de Rolando, después de expresar que es la sonrisa de Rolando, su alegría de vivir la que le muestra el camino, manifestó que el método también le parece adecuado para su hijo, porque el poner un gesto a cada letra, aunque él no lo pueda hacer, lo puede motivar a intentar mover el brazo hacia arriba, y así cada uno de ellos. 

Una vez más, me sorprendo al ver como etiquetamos tan fácilmente, y como son los mismos niños, o sus papás o sus maestros, quienes nos vuelven a renovar y a recordar que cada camino es único y la motivación puede más que 10 mil palabras. Gracias Jalisco, seguimos en contacto.



6. El curso en Chilapa (octubre 2010) fue un reto muy interesante: 36 maestros de primaria regular, donde solo uno tiene la experiencia de trabajar con una alumna con síndrome de Down integrada en tercero de primaria, que no ha adquirido la lectura y escritura. Todos los demás tienen alumnos sin discapacidad que están en el proceso de adquisición de la lectura y no lo han consolidado. 

Esto implica hacer distintas adecuaciones al programa, cuando la pregunta obligada es: ¿cómo trabajar los contenidos de primero a sexto grado, con estos alumnos, si no pueden leer y escribir adecuadamente? ¿Es válido dedicar un tiempo diario al proceso de lectura aunque no se avance en el programa de cada grado. Como conclusión, los maestros respondieron que, de acuerdo al enfoque de competencias, no sólo es válido sino necesario que cada alumno con dificultades en la lectura y escritura consolide estos procesos. Aprender a respetar, evaluar, sistematizar el trabajo cotidiano del grupo, diferenciando necesidades, prepara el terreno para la inclusión de alumnos con distintas discapacidades.



7. De Septiembre a Diciembre Liliana Pacheco y yo hicimos maletas para dar el curso en distintas ciudades. El primero fue en Zacatecas y, después de una serie de contratiempos con el material y los aviones, llegamos en camión a nuestro destino. Nos esperaban 60 alumnos de la Escuela Normal del Estado de Zacatecas y 20 maestros de educación especial. Uno de ellos, un maestro con discapacidad visual que da clases en la Escuela Normal, y un padre de familia, Guillermo, papá de Armando, que también nos acompañó el primer día y nos hizo una pequeña demostración de Kung-Fu. 

Fueron dos días de trabajo, donde compartimos ideas y experiencias. Dos de ellas me dejaron huella, la de Guillermo, padre de Armando, y unas alumnas de la Normal que hicieron un video muy bonito sobre la inclusión, que yo presenté en el curso y ellas estaban ahí presentes.

Don Guillermo llega el segundo día en la mañana y me comparte que en Olimpiadas Especiales hay muchos chicos y chicas que no saben leer, que habló con la directora y le expresó su alegría al conocer en el curso que hay métodos para que puedan aprender a leer y escribir, que no todo está perdido, que para ellos también hay esperanza... Estas ganas de intentarlo junto con las ganas de aprender de las alumnas de la escuela normal crean sinergias, puentes, puertas que se abren, entre unos y otros.

La otra grata experiencia fue ver la cara de alegría y asombro al ver el video que habían realizado y que yo bajé de Youtube, no sólo fue la sorpresa sino el reconocimiento, y alegría, de descubrir que lo que hacemos puede trascender el tiempo y animar a otras personas que no conocemos físicamente. Sin embargo, caminan junto a nosotros en la distancia, hacia la realización de un mundo más justo, más incluyente. Gracias a todos los que asistieron, compartieron e hicieron posibles dos días de renovadas ideas, estrategias y ganas de continuar.



8. En Puebla fueron más de 100 personas las que asistieron, 18 alumnas de la Lic. En Educación Especial de la UMA (Univ. Mesoamericana) y 90 maestros de diferentes servicios de educación especial desde CAPEP, USAER, CRIE, unidades de orientación y unidades de atención a niños hospitalizados... un mundo de maestras y maestros entusiastas en el auditorio de la Universidad. 

Al final del primer día. en la dinámica donde realizamos material didáctico pensando en un alumno en específico, me acerqué a trabajar con Blasi e Isabel. Las dos son personas con discapacidad visual que trabajan en una asociación cuyo objetivo es sacar a las personas ciegas de sus casas y darles los apoyos para rehabilitarse e integrarse a la vida comunitaria. 

Me hablaron de Jesús, un niño de 2 años con ceguera y discapacidad visual; pensamos en cómo adaptar materiales, cómo trabajar con él, encontramos ideas, prometimos mantener el contacto y buscar alternativas. Al final del curso, Blasi se acercó y me dijo algo que nunca olvidaré: “gracias por compartir tu experiencia y darnos motivos para seguir, pues la discapacidad más grande es la incapacidad para salir adelante”.

En el tiempo de reflexionar sobre lo aprendido, y el compartir en plenaria las conclusiones, algunas maestras expresaron la frustración que sintieron cuando sintieron que sus alumnos no avanzaban, cuando no pudieron ayudar, y la importancia de tener estrategias y métodos adecuados. Otra maestra compartió cuando logró hacer alianzas con otros servicios para cambiar situaciones de violencia. Otras compartieron lo difícil que es trabajar dentro del aula como maestras de apoyo, cuando se tiene la presión de tomar como eje rector el curriculum y llenar formatos y formatos, y no queda tiempo para escuchar, compartir, trabajar respetando el proceso y el ritmo individual de cada alumna.

Es cierto, hay muchas situaciones adversas; sin embargo, somos parte fundamental de ese contexto educativo y siempre hay opciones cuando hay compromiso. Gracias a cada maestro y maestra que compartieron sus experiencias, su aprendizaje y su entusiasmo por seguir trabajando día a día, en el proceso de lectura y escritura, en el proceso de la inclusión.


Adriana